sábado, 22 de agosto de 2015

Empédocles y Anaxágoras

Empédocles no pensaba que sólo fuera un elemento el que formaba la demás materia.
Pensaba que nada cambia y que debemos fiarnos de nuestros sentidos, que veían cambios constantes en la naturaleza. Dio a la conclusión de que la naturaleza tiene cuatro elementos o raices: tierra, aire, agua y fuego. No hay nada que cambie exactamente, sólo que los cuatro elementos se mezclan y se separan, para luego volver a mezclarse.
Quizás vio cómo ardía un trozo de madera. La madera gorgotea: es agua. Algo se convierte en humo: es aire. Algo queda cuando el fuego se apaga: es la ceniza, o tierra.
Él pensaba que tenía que haber dos fuerzas que actuaran en la naturaleza. Las llamó amor y odio.
La ciencia actual dice que los procesos de la naturaleza pueden explicarse como una interacción entre los distintos elementos químicos.

Anaxágoras opinaba que la naturaleza está hecha de piezas minúsculas, invisibles para el ojo. A esas partes mínimas las llamaba gérmenes o semillas. También se imaginaba una especie de fuerza que pone orden, la llamó espiritu. Anaxágoras fue el primer filósofo de Atenas.
Se interesaba por la astronomía. Opinaba que todos los astros estaban hechos de la misma materia que la Tierra. También señaló que la luna no lucía por propia fuerza sino que recibe su luz de la Tierra y el porqué de los eclipses.

Parménides y Heráclito

Parménides daba por sentado que todo lo que existe en este mundo es eterno, que nada surge de la nada y que algo que existe, tampoco se puede convertir en nada. Esto lo pensaban la mayoría de los griegos pero él fue más lejos. El pensaba que ningún verdadero cambio era posible.
Él sabia que la naturaleza muestra cambios constantes, pues con los sentidos observaba cómo cambiaban las cosas, pero no concordaba con la razón. Cuando se vio forzado a elegir entre fiarse de sus sentidos o de su razón, optó por la razón.

Heráclito pensaba que todo está en movimiento y que nada dura eternamente, que todo fluye.
Que no podemos descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo al río por segunda vez ni yo ni el río somos el mismo.
Heráclito también pensaba que el mundo estaba lleno de contradicciones. Si no hubiera nunca guerra, no sabríamos lo que es la paz, y si no hubiera nunca invierno, no sabríamos lo que es la primavera.
Tanto el bien como el mal tienen un lugar necesario en el Todo.
Pensaba que tenía que haber una especie de razón universal, que dirige todo lo que sucede en la naturaleza.

domingo, 16 de agosto de 2015

Tres filósofos de Mileto

El primer filósofo del que oímos hablar es Tales.
Tales opinaba que el agua era el origen de todas las cosas. Viviendo en Egipto era muy probable que viera cómo todo crecía en cuanto las aguas del Nilo se retiraban de las regiones de su delta. Quizás también viera cómo tras la lluvia aparecían ranas y gusanos. Para él la tierra estaba llena de pequeños gérmenes de vida.

El siguiente filósofo es Anaximandro.
Pensaba que la materia prima que originaba lo demás no podría ser algo tan corriente como el agua, sino que sería algo indefinido.

El último filósofo es Anaxímenes.
Él opinaba que el agua era aire condensado, pues según él el agua surge del aire cuando llueve. Y cuando el agua se condensaba, se convertía en tierra. Así mismo pensaba que el fuego era aire diluido. Por lo tanto, Anaxímenes estaba de acuerdo con Tales de que tenía que haber una materia prima, que constituye la base de todos los cambios en la naturaleza, aunque difería en que en vez del agua, la materia prima era el aire.

Filósofos de la naturaleza

A los primeros filósofos de Grecia se les suele llamar filósofos de la naturaleza, pues se interesaban sobre todo en la naturaleza y sus cambios.
Su gran pregunta no era cómo puede surgir todo de la nada, pues ellos creían que lo que veían siempre había existido.
Los primeros filósofos tenían en común la creencia de que existía una materia prima, que era el origen de todos los cambios.
Se hacían preguntas sobre cambios visibles en la naturaleza, como el cambio de las estaciones y sus sucesos. Querían entenderlo sin recurrir a los mitos tradicionales.
Podemos decir que los filósofos de la naturaleza dieron los primeros pasos hacia una manera científica de pensar, desencadenando las ciencias naturales posteriores.

martes, 11 de agosto de 2015

Mitos

La filosofía nace a través de los mitos, que son relatos de los dioses y que pretenden explicar el principio de la vida.

Así por ejemplo, el mito más conocido dentro de la mitología nórdica es Tor y su martillo.
Se creía que Tor era un dios que volaba por los cielos con un martillo, y cuando lo agitaba, llovía. Los agricultores intuían que la lluvia tenia algo que ver con el crecimiento de las plantas, así pues, fue considerado el dios de la fertilidad.
Sin ir más lejos, Freya era la diosa de la fertilidad y si los trolls (gigantes que querían formar el caos) la raptaban, en los campos no crecerían plantas y las mujeres no darían a luz. Es por ello que de vez en cuando se hacían sacrificios, porque se pensaba que así los dioses reunirían más fuerza.
Un día Tor se quedó dormido y cuando se despertó se dio cuenta de que no tenía su martillo. Se lo había robado Trym, el rey de los trolls. Trym aceptó devolver su martillo sólo si se casaba con Freya, pero ella lo considera una macabra idea.
Así pues disfrazan a Tor de novia. En la boda Tor come un buey, nueve salmones y cerveza, lo que extraña un poco a los trolls. Después Trym le da el martillo a Tor, así pudo matar a Trym y a los demás trolls, pudiéndose quedar con su martillo.

Con este mito se pretendía dar una explicación a cuando había sequías en el país y a las estaciones del año.