sábado, 22 de agosto de 2015

Parménides y Heráclito

Parménides daba por sentado que todo lo que existe en este mundo es eterno, que nada surge de la nada y que algo que existe, tampoco se puede convertir en nada. Esto lo pensaban la mayoría de los griegos pero él fue más lejos. El pensaba que ningún verdadero cambio era posible.
Él sabia que la naturaleza muestra cambios constantes, pues con los sentidos observaba cómo cambiaban las cosas, pero no concordaba con la razón. Cuando se vio forzado a elegir entre fiarse de sus sentidos o de su razón, optó por la razón.

Heráclito pensaba que todo está en movimiento y que nada dura eternamente, que todo fluye.
Que no podemos descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo al río por segunda vez ni yo ni el río somos el mismo.
Heráclito también pensaba que el mundo estaba lleno de contradicciones. Si no hubiera nunca guerra, no sabríamos lo que es la paz, y si no hubiera nunca invierno, no sabríamos lo que es la primavera.
Tanto el bien como el mal tienen un lugar necesario en el Todo.
Pensaba que tenía que haber una especie de razón universal, que dirige todo lo que sucede en la naturaleza.

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