lunes, 14 de septiembre de 2015

Platón I

Resumiendo mucho, podemos decir que a Platón le interesaba la relación entre lo eterno y lo inalterable, por un lado, y lo que fluye, por el otro.  Más concretamente lo que es eterno e inmutable en la naturaleza y en cuanto a la moral y la sociedad.

Se puede decir que los sofistas pensaban que la cuestión de lo que es bueno o malo, es algo que cambia de ciudad en ciudad, de generación en generación. Sócrates, por ejemplo, no pensaba lo mismo, pues quería encontrar verdades universales.

Absolutamente todo lo que pertenece al mundo de los sentidos está formado por una materia que se desgasta con el tiempo. Pero, a la vez, todo está hecho con un eterno e inmutable. Lo que es eterno e inmutable son los modelos espirituales o abstractos, a cuya imagen todo está moldeado.
Es decir, el molde de caballo es eterno e inmutable, mientras que un caballo puede ser blanco y joven, otro puede ser marrón y viejo.
A estos moldes eterno e inmutables, Platón los llamó Ideas. Platón pensaba que tenía que haber una realidad detrás «del mundo de los sentidos», y a esta realidad la llamó el mundo de las Ideas.

Lo que dice Platón del mundo de los sentidos es que no podemos saber nada con seguridad sobre algo que cambia constantemente, sólo podemos tener ideas vagas sobre lo que sentimos, pero sí podemos conseguir conocimientos ciertos sobre aquello que reconocemos con la razón.

A Platón le interesaban mucho las matemáticas, porque las relaciones matemáticas jamás cambian. También pensaba que el alma era inmortal.

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