Resumiendo mucho, podemos decir que a Platón le interesaba la
relación entre lo eterno y lo inalterable, por un lado, y lo que
fluye, por el otro. Más concretamente lo
que es eterno e inmutable en la naturaleza y en cuanto a la moral y la sociedad.
Se
puede decir que los sofistas pensaban que la cuestión de lo que
es bueno o malo, es algo que cambia de ciudad en ciudad, de
generación en generación. Sócrates, por ejemplo, no pensaba lo mismo, pues quería encontrar verdades universales.
Absolutamente todo lo que pertenece al mundo de
los sentidos está formado por una materia que se desgasta con
el tiempo. Pero, a la vez, todo está hecho con un eterno e
inmutable. Lo que es eterno e inmutable son
los modelos espirituales o abstractos, a cuya imagen todo está
moldeado.
Es decir, el molde de caballo es eterno e inmutable, mientras que un caballo puede ser blanco y joven, otro puede ser marrón y viejo.
A estos moldes eterno e inmutables, Platón los llamó Ideas. Platón pensaba que tenía que haber una realidad
detrás «del mundo de los sentidos», y a esta realidad la llamó el
mundo de las Ideas.
Lo
que dice Platón del mundo de los sentidos es que no podemos saber nada con seguridad
sobre algo que cambia constantemente, sólo podemos tener ideas vagas
sobre lo que sentimos, pero sí podemos conseguir conocimientos
ciertos sobre aquello que reconocemos con la razón.
A Platón le interesaban mucho las matemáticas, porque las
relaciones matemáticas jamás cambian. También pensaba que el alma era inmortal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario