jueves, 10 de septiembre de 2015

Sócrates

Es quizás el personaje más enigmático de la historia de la filosofía, no escribió nada en absoluto, pues él se pasaba la mayor parte de su vida conversando con la gente que se topaba por las calles y plazas. A veces se quedaba inmóvil, de pie, en profunda meditación durante horas.

Sócrates no enseñaba como cualquier maestro, él conversaba. Al principio solía simplemente hacer preguntas, dando a entender que no sabía nada (ironía socrática), y en el transcurso de la conversación, solía conseguir que la otra persona viera los fallos de su propio razonamiento.
Sócrates pensaba que el verdadero conocimiento tiene que salir de uno mismo. Pues era racionalista.
Él buscaba verdades universales de lo que estaba bien y de lo que estaba mal, y mientras más conocimiento tengamos, más bien lo podremos distinguir.

No era de extrañar que Sócrates pudiera resultar a la larga molesto e irritante, aunque no fuera su intención. Esto lo costaría, al final, la vida. Fue acosado de introducir nuevos dioses, y de llevar a la juventud por caminos equivocados.

Sócrates pensaba que un verdadero filósofo es aquel que reconoce que hay un montón de cosas que no entienden o no saben. Y le molestaba seriamente saber tan poco.
Es por ello que dijo su famosa frase: Sólo sé que no sé nada.

La vida de Sócrates se conoce sobre todo a través de Platón, que fue su alumno, y que también sería uno de los filósofos más grandes de la historia.

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